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¿Qué es el cáncer testicular?

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El cáncer testicular es un tumor maligno que se origina en las gónadas masculinas, los órganos encargados de producir espermatozoides y hormonas sexuales como la testosterona.

Aunque estos órganos están formados por varios tipos celulares, el 90% de los tumores testiculares se origina en las células germinales, que son las encargadas de producir células sexuales como los espermatozoides. Por este motivo, al cáncer de testículo se le denomina también tumor de células germinales.

El cáncer de testículo es el tumor maligno más diagnosticado en hombres entre los 15 y los 39 años. A partir de esa edad es raro, suponiendo sólo el 1% del total de cánceres diagnosticados en varones. Por razones desconocidas, el número de casos está aumentando en las últimas décadas, pero gracias al diagnóstico precoz y a la mejora de los tratamientos la mayoría de los pacientes consigue curarse.

La causa concreta del cáncer testicular no está clara. Los factores de riesgo principales son los antecedentes familiares y la criptorquidia, un fallo en el descenso del testículo a la bolsa escrotal durante el desarrollo fetal. Asimismo, algunas investigaciones han mostrado que la exposición intrauterina a ciertos químicos, como insecticidas organoclorados, aumenta la probabilidad de desarrollar un tumor germinal.

¿Cómo se diagnostica el cáncer testicular?

Este tipo de cáncer se puede detectar mediante la exploración de los testículos, dado que el síntoma inicial principal es la aparición de un bulto. Tres de cada cuatro casos son lesiones indoloras al diagnóstico, por lo que la ausencia de dolor no descarta que la lesión sea tumoral y es importante consultar. En raras ocasiones, estos tumores pueden producir hormonas que causan un aumento de las mamas masculinas, conocido como ginecomastia. En algunos pacientes puede aparecer dolor de espalda por extensión del tumor a los ganglios de la parte posterior del abdomen o, si el tumor ha desarrollado metástasis, pueden darse síntomas relacionados con estas.

Para diagnosticar el cáncer de testículo se emplean las siguientes pruebas:

  • Estudios analíticos que incluyan marcadores tumorales como la LDH, la alfa-fetoproteína (αFP) y la beta-HBG (βHCG). Estas proteínas, producidas por el tumor, son útiles en el diagnóstico y en el seguimiento. Sin embargo, no hay que olvidar que los marcadores tumorales no son siempre fiables al cien por cien; hay pacientes con cáncer que nunca los elevan y existen causas benignas que pueden alterarlos. Como ejemplo, el consumo de marihuana puede elevar la βHCG y los pacientes con cirrosis hepática pueden tener niveles elevados de αFP en sangre.
  • Ecografía testicular: nos permite distinguir un tumor de otras causas benignas que cursan con un nódulo palpable en el testículo.
  • Tomografía computarizada (TC) de tórax, abdomen y pelvis: nos permite evaluar el resto de órganos y descartar la presencia de metástasis.

¿Cómo se trata el cáncer testicular?

Aunque los tumores germinales del testículo tienen altas posibilidades de curación, son neoplasias agresivas, de rápido crecimiento, por lo que deben ser tratados en centros especializados. En los casos más complejos es muy útil contar con el apoyo de grupos cooperativos de referencia como el Grupo Germinal Oncológico, una asociación científica dirigida al estudio y tratamiento de los tumores de células germinales.

El tratamiento inicial consiste en extirpar el testículo mediante una cirugía, denominada orquiectomía, que debe realizarse siempre a través de la ingle (vía inguinal) para evitar contaminar el tejido sano. El testículo se extirpa incluso cuando hay metástasis. El testículo es un órgano santuario al que la quimioterapia no llega adecuadamente, y debemos quitarlo para asegurarnos de eliminar todo el tumor.  Por otro lado, analizar el tumor al microscopio nos permite clasificarlo y ajustar más adecuadamente el tratamiento.

Según la extensión del cáncer al diagnóstico y en función del tipo de tumor y sus factores de riesgo, se pueden administrar diferentes tratamientos de quimioterapia. No hay que olvidar que la mayoría de estos pacientes jóvenes se curarán de su cáncer de testículo y que todas las quimioterapias pueden afectar a la fertilidad futura, por lo que se recomienda siempre valorar técnicas de preservación de la fertilidad previo al inicio de estos tratamientos.

La quimioterapia puede curar la enfermedad incluso en casos con metástasis. Existen varios esquemas de tratamiento, siendo el más frecuentemente empleado el esquema BEP (bleomicina, etoposido y cisplatino). En algunos pacientes, si queda enfermedad residual tras el tratamiento de quimioterapia, puede ser necesario realizar una cirugía para eliminarla.

El tratamiento de la recidiva del cáncer testicular es complejo y se recomienda el manejo en centros de referencia. En estos casos, diferentes combinaciones de quimioterapia pueden conseguir curaciones en algunos pacientes, pero el pronóstico empeora.

¿Y después del tratamiento? La vida tras un cáncer testicular

Una vez finalizado el tratamiento por un cáncer testicular pasamos a la fase de revisiones periódicas, cuyo objetivo es detectar precozmente la recidiva para permitir un tratamiento de rescate con intención curativa. Estas revisiones suelen consistir en exploraciones físicas, analíticas con marcadores tumorales y pruebas de imagen como tomografías computarizadas (TC) y ecografías testiculares.

Durante el seguimiento de los pacientes también se busca identificar los efectos tardíos del tratamiento y hacer promoción de salud general, pues el haber recibido quimioterapia basada en cisplatino se asocia con un mayor riesgo de síndrome metabólico y enfermedad cardiovascular en general.

Asimismo, los tratamientos de quimioterapia y radioterapia aumentan el riesgo de padecer cánceres secundarios a largo plazo. Por ello, se debe alentar a los pacientes a mantener estilos de vida saludables que mejoren su bienestar y minimicen el riesgo de estos efectos tardíos graves. La fatiga crónica es otro síntoma común entre estos pacientes, en ocasiones debido a una falta de producción de hormonas sexuales masculinas secundario a los tratamientos recibidos, denominado hipogonadismo, y que puede necesitar terapias sustitutivas con testosterona.

Se hace, por tanto, indispensable establecer con estos pacientes un plan de atención al superviviente que fomente estilos de vida saludables, con promoción de la actividad física y de la nutrición sana, ayudando a la abstinencia tabáquica y alcohólica, y ofreciendo atención psicológica integral a aquellos que puedan necesitarla.

 

Referencias

Testicular seminoma and non-seminoma: ESMO-EURACAN Clinical Practice Guideline for diagnosis, treatment and follow-up. Oldenburg et al. Annals of oncology. Apr 2022.

SEOM clinical guidelines for the management of germ cell testicular cancer (2016). Aparicio et al. Clinical Guides in Oncology. Nov 2016.

Graduada en Medicina por la Universidad de Navarra y completó la especialización en oncología médica en el Hospital Universitario Puerta de Hierro de Madrid. Actualmente trabaja como oncóloga médica en el hospital Txagorritxu de Vitoria-Gasteiz, dentro del sistema de salud público del País Vasco.

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