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Cáncer de colon: una guía para comprender la enfermedad

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El colon y el recto constituyen la parte final del tracto digestivo y, a pesar de formar parte del mismo órgano (el intestino grueso), los tratamientos para el cáncer de colon y el cáncer de recto son diferentes. En este artículo vamos a centrarnos solamente en el cáncer de colon, en los métodos empleados para su diagnóstico y las opciones de tratamiento disponibles.

El cáncer de colon es una de las formas más comunes de cáncer en todo el mundo. Afecta tanto a hombres como a mujeres, y su detección temprana es fundamental para mejorar el pronóstico y aumentar la supervivencia. Según el observatorio de la Asociación Española Contra el Cáncer, en 2023 se detectaron 40.203 nuevos casos de este tumor en nuestro país.

¿Qué es el cáncer de colon?

Es el crecimiento incontrolado de las células del colon. En función del tipo de célula que crece de manera anómala, se clasifica en:

-Adenocarcinoma se origina en las glándulas. Es el más frecuente (>90% de los cánceres colorrectales son adenocarcinomas). Por esta razón, todo lo que vamos a mencionar va a ser referente al adenocarcinoma.

-Los linfomas, los sarcomas y los melanomas son mucho menos frecuentes.

Factores de riesgo del cáncer de colon, ¿por qué aparece?

Factores ambientales

Muchos de los factores de riesgo que favorecen la aparición de cáncer de colon son evitables.

Está demostrado que una dieta muy rica en grasas y pobre en frutas y verduras frescas aumenta el riesgo.

Se calcula que en el año 2020, en España, el alcohol habrá sido responsable del diagnóstico de unos 4.500 casos de cáncer de colon. Y se conoce también la relación entre la obesidad y al menos nueve tipos de cáncer. En concreto, se estima que a nivel mundial se producen 85.000 casos de cáncer de colon directamente relacionados con la obesidad.

Edad

Como siempre en oncología, cuanto mayor es la edad existe un mayor riesgo de que aparezcan tumores.

Factores genéticos

En casi un 10% de los casos existe algún componente hereditario que predispone a la aparición del cáncer de colon. Algunos síndromes genéticos, como el síndrome de Lynch, aumentan el riesgo de desarrollar un cáncer colorrectal, pero la incidencia es simplemente mayor en aquellas personas con uno o varios familiares diagnosticados de cáncer colorrectal.

Enfermedades predisponentes

La presencia de pólipos en el colon o enfermedad inflamatoria intestinal obliga a un seguimiento más estrecho y mayor nivel de alerta, por la predisposición que generan a la malignidad con el paso del tiempo.

Diagnóstico del cáncer de colon

Como ya hemos mencionado, la detección precoz es fundamental.

Síntomas

Los síntomas de alarma que hacen sospechar un cáncer colorrectal son fundamentalmente la alteración del ritmo intestinal (estreñimiento, diarrea, sensación de vaciado incompleto al defecar…) el dolor abdominal y la aparición de sangre en las heces (sangre roja solamente o mezclada con la deposición).

Estos síntomas no son exclusivos del cáncer colorrectal, porque pueden aparecer en otras enfermedades benignas, pero siempre se deben consultar con un médico.

En los casos muy avanzados, cuando ya se han afectado otros órganos, pueden aparecer síntomas como la coloración amarillenta de la piel (inctericia), hinchazón abdominal importante, dificultad para respirar, dolor óseo, dolor abdominal, etc.

Analítica

La presencia de anemia puede orientar a pérdidas de sangre que obliguen a realizar un estudio para descartar un tumor. Otro dato a tener en cuenta es la alteración de los valores que indican el funcionamiento del hígado, en caso de que éste se viese afectado. Los marcadores tumorales específicos de cáncer de colon son orientativos, pero no diagnósticos. Al igual que el resto de alteraciones analíticas obligan a hacer un estudio más minucioso, sin ser concluyentes por sí mismos.

La sangre oculta en heces es un análisis de la materia fecal en el laboratorio buscando sangre no visible. Cuando el resultado es positivo puede indicar pérdidas no visibles y la necesidad de ampliar el estudio.

Colonoscopia

La colonoscopia consiste en la introducir un tubo con una cámara y una luz al final que permite visualizar el interior del colon. Dispone además de una pinza con la que se pueden tomar muestras de zonas sospechosas, para después analizarlas al microscopio (biopsia).

Exploraciones radiológicas

En función del caso, los síntomas y la sospecha con las pruebas antes mencionadas, se puede completar estudio con pruebas como radiografías, ecografía, TAC o resonancia.

El diagnóstico definitivo lo determina el especialista de Anatomía patológica, que analiza la biopsia para poder sentenciar que se trata de un cáncer de colon (al comprobar que las células provienen del colon pero tienen patrones de crecimiento o formas atípicas).

Screening o cribado de cáncer de colon

Es el estudio orientado a diagnosticar de manera precoz este tipo de cáncer en personas asintomáticas. Está dirigido a toda la población con edades comprendidas entre los 50 y 69 años, sin síntomas ni factores de riesgo añadidos.

Se puede hacer un análisis de sangre oculta en heces cada 1-2 años (y en caso de resultado positivo, hacer colonoscopia), o bien una colonoscopia cada 5 años.

Solamente se recomendaría empezar este tipo de estudios antes de los 50 años si existen antecedentes familiares de cáncer o pólipos, u otros factores de riesgo. En estos casos además siempre se indica colonoscopia.

Tratamiento del cáncer de colon

El tratamiento del cáncer de colon cambia por completo en función del grado de avance de la enfermedad. Por ello, para decidir el plan de acción lo primero es completar el estudio diagnóstico, para saber si el cáncer está localizado solamente en el colon o se ha extendido a otros órganos (es decir, ha generado metástasis).

Cirugía

En general, el paciente va a poder ser sometido a una cirugía desde el principio para eliminar el tumor en los casos en que no existan metástasis. La cirugía será más o menos extensa según la localización del tumor. El objetivo es no dejar restos que puedan volver a crecer con el tiempo.

Si no es posible restablecer una continuidad entre los fragmentos restantes de intestino para permitir el tránsito de heces, puede ser necesario llevar una colostomía, que es una bolsa fuera del abdomen para recoger la materia fecal (ostomía).

Quimioterapia

Una vez la cirugía es llevada a cabo se vuelve analizar el tumor extirpado al microscopio, para determinar el riesgo real que tenía ese tumor de haber podido avanzar a otras partes del cuerpo.

Se recomienda administrar quimioterapia complementaria en aquellos tumores que tengan un alto grado de invasión de las distintas capas del colon, o si existe afectación de ganglios linfáticos.

Si existen metástasis a distancia en el momento del diagnóstico, la quimioterapia es el tratamiento de elección para controlar la enfermedad que ya está diseminada a través de la sangre. Más adelante, en función del número y tipo de metástasis y la respuesta a la quimioterapia, se podría plantear en casos seleccionados la cirugía. 

Inmunoterapia

Puede utilizarse para tratar el cáncer de colon con determinadas características moleculares que no ha respondido a otras terapias, y se encuentra en una etapa avanzada.

Oncóloga médica. Divulga sobre medicina de manera cercana y sencilla. Su trabajo se fundamenta en la Oncología Integrativa, incorporando otras especialidades para poder ofrecer una atención más completa.

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2 respuestas

    1. Hola Ibrahim,

      Lo primero es comunicarle todas las dudas al oncólogo sobre la enfermedad, qué debes tener en cuenta en el día a día y cómo son las terapias. De cara a prepararte para recibir los tratamientos, queremos comentarte algunos consejos:

      – Acude acompañado a hacerte las pruebas o los tratamientos. A muchas personas les tranquiliza tener a alguien con quien poder hablar, o que simplemente te de apoyo. Si prefieres ir solo, lo puedes hacer perfectamente.

      – Expresa tus miedos y dudas. Es totalmente normal tener inquietudes sobre todo al inicio de un tratamiento. En estos momentos es importante que identifiquemos nuestros sentimientos y poderlos compartir para sentirnos mejor.

      – Consulta con tu médico toda la información que necesites. No te dejes llevar por lo que has podido leer o escuchar, lo mejor es consultar con tu médico. Cuando anticipamos una situación, la mayoría de las veces nos la imaginamos mucho más grave de lo que realmente es. Conocer con exactitud los procedimientos, los efectos secundarios y las posibles sensaciones que se pueden experimentar permitirá disminuir miedos muchas veces infundados.

      – Apunta los distintos síntomas que se presenten, así como las dudas que te vayan surgiendo. Llevar un control te será útil para compartirlo con tu médico y escoger el mejor tratamiento.

      – Utiliza alguna técnica de relajación antes y durante la realización de la prueba. Te puede ayudar la práctica de la meditación, el yoga u otras modalidades.

      – Los efectos secundarios son temporales. Además, no afectan a todas las personas igual, por lo que no te fijes en la experiencia de los demás. Ten presente que mientras dure el proceso, tendrás días mejores y días peores. Si te sientes muy mal, piensa que esto pasará e intenta plantearte metas a corto plazo, vive el día a día.

      – Cuida tu imagen. Cuanto mejor te veas y te sientas, más fuerza tendrás para afrontar todos los retos que se te planteen. Cuidar tu imagen, aunque requiera un esfuerzo extra, te ayudará a sentirte mucho mejor.

      – No te obsesiones con el control de los síntomas. Como hemos comentado, es importante llevar un seguimiento, pero sin que se convierta en una preocupación excesiva. Estar muy pendientes de nuestro cuerpo nos puede llevar a estar más sensibles a cualquier cambio corporal y esto produce mucha angustia.

      – Pide ayuda a tu entorno. Es posible que en ocasiones te resulte difícil seguir realizando de todo lo que hacías antes. Mejor pide ayuda y no fuerces tu cuerpo.

      – Dedica tiempo a realizar actividades agradables para ti. Es el momento de pensar en ti primero y mimarte.

      Recuerda comentarle a tu médico sobre si considera la posibilidad de entrar en un ensayo clínico, ya que estos estudios dan la posibilidad a los pacientes de recibir un tratamiento innovador antes de que aparezca en el mercado. Esperamos haberte ayudado y deseamos que el proceso oncológico vaya lo mejor posible.

      Un abrazo.

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