Arianna, paciente de cáncer de timo, nos cuenta su historia

Cáncer timoAriadna, paciente de cáncer de timo, nos cuenta su historia

Arianna, paciente de cáncer de timo, nos cuenta su historia

¿Por qué nadie nos ha explicado qué es el timo? Se pregunta Arianna. El timo es una glándula ubicada en la parte superior del pecho, que cumple diversas funciones. Entre ellas, se encuentran estimular el crecimiento de los huesos, favorecer el desarrollo de las glándulas sexuales y colaborar en el desarrollo y maduración del sistema linfático. Su función principal es esta última, la producción de las células del sistema inmune, es decir, los glóbulos blancos.

 

Ahora que ya sabemos qué es el timo y sus funciones, volvamos a Arianna. Ella es una mujer de 30 años de origen venezolano, residente en Barcelona y arquitecta de profesión. En su familia hay varios médicos, quizás por eso Arianna es bastante sensible a cualquier señal que le indique que hay que ir a visita. Y esto precisamente hizo en diciembre de 2020, en plena pandemia, cuando se le puso la mosca detrás de la oreja por una tos seca que no acababa de desaparecer.

 

Arianna había pasado una neumonía hacía ya algún tiempo y, sabiendo que es más susceptible de volver a recaer, decidió visitar a su médico de cabecera cuando le apareció una protuberancia en el pecho. El médico pensó que la protuberancia era síndrome de Tietzen – una inflamación del cartílago que conecta la costilla al esternón –  y que podría haberse desarrollado debido a la tos. De todas formas, el médico decidió hacerle una ecografía, y al no encontrar nada decidieron programar una resonancia para principios de enero.

 

“Estuve más de una hora metida en el scanner.
Tenía la intuición de que algo pasaba…”.

 

Pero los síntomas empezaron a aparecer: un bultito en el cuello y la tos que no cesaba, al contrario, iba incrementando hasta tal punto de no poder prácticamente hablar ni tragar. Ella lo atribuía a la tos y que era propensa a tener ansiedad. Por fin llegó el día de la resonancia y le pidió a una amiga que la acompañara. “Estuve más de una hora metida en el scanner. Tenía la intuición de que algo pasaba…”. Al finalizar, vino un enfermero, le entregó el informe y le aconsejó que avanzara la cita con el médico.

 

Y así lo hizo. “En el informe indicaba que tenía una masa tumoral, pero una masa tumoral no tiene porque ser necesariamente un cáncer, ¿no…?”, explica Arianna. De hecho, estaba en lo cierto, pero de un vistazo su médico empezó a realizar llamadas y le dijo que tenía que quedarse hospitalizada. Debían hacerle una biopsia para confirmar si se trataba de un linfoma o un sarcoma. “Yo estaba muy confundida. En ningún momento mencionaron la palabra cáncer. Ahora, viéndolo en perspectiva quizás estaba en un estado de negación”.

 

La biopsia, a todo esto, no fue nada agradable: “me perforaron el pulmón, me hicieron un PET TAC para ver si había células malignas y finalmente me inyectaron positrones”. Lo que le provocó cansancio, mareo y mucho dolor. El diagnóstico final se hizo espera unos días y el 26 de enero de 2021 cuando el médico entró en su habitación y se sentó en la cama en seguida supo que algo no iba bien: “Tienes un timoma B2”. ¿Y que es esto? Cáncer de timo.

 

La fase del tratamiento

 

El cáncer se estaba expandiendo tan rápido que no se podía operar. Por eso, la primera fase del tratamiento tenía como objetivo reducir el tamaño del tumor. Cada 21 días le administraban tratamiento con quimioterapia. Fueron hasta 8 sesiones. Afortunadamente, reaccionó muy bien al tratamiento. Aunque los días posteriores al tratamiento, la sensación de cansancio era muy elevada, Arianna decidió intentar normalizar la situación. “Una vez me recuperaba prefería salir a pasear, verme con amigos. El problema no es la enfermedad sino como acabas llevándola”, reflexiona Arianna.

 

En su caso, el proceso no se alargó más de 6 meses, pero fue difícil. “Sabía que el tratamiento de quimioterapia era bueno para curar el cáncer, pero los efectos secundarios fueron bastante duros. Me acuerdo de que uno de los medicamentos de la quimio era rojo y cuando entraba por la vena me lo tenían que poner muy lento porqué sino me dolía. Todavía ahora, tengo efectos secundarios residuales de la quimioterapia: insomnio, dolor muscular, cansancio… Un buen acompañamiento ayuda mucho en el proceso oncológico”, explica Arianna.

 

Después de este proceso, Arianna tiene otra mirada hacia la vida y se lleva muchos aprendizajes. Le sorprendió su fortaleza y se ha dado cuenta que en primer lugar esta ella. “Es importante cuidarse y preocuparse por uno mismo -comenta- hasta entonces estaba todo y todo el mundo por delante de mí. Ahora yo ocupo el primer lugar”. En su caso, la escritura fue una vía de escape. “Empecé a escribir un diario que, de vez en cuando releo para no olvidar lo que he pasado. Y aunque está muy agradecida a todas las personas que la han ayudado, especialmente, a su pareja y a sus amigos, sí que reivindica más información como paciente y destaca la importancia de hacer un buen acompañamiento a todas las personas que tienen que afrontar una situación como la suya.

 

Gracias por compartir tu historia con nosotros Arianna.

Un comentario

  1. Hola Ariana .
    Acá en Chile mi hermano está luchando con un cáncer al timo.
    Va en su tercer tratamiento y su cancer hizo metástasis en el pulmón .
    Cuales fueron los medicamentos o drogas que usaron en tus quimios

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