Alimentos para prevenir los efectos secundarios del tratamiento hormonal tras un cáncer de mama 

Alimentos para prevenir los efectos secundarios del tratamiento hormonal tras un cáncer de mama 

Algunos tipos de cáncer de mama están mediados por hormonas como el estrógeno y la progesterona, las cuales ayudan al tumor a crecer. En estos casos, es importante proporcionar tratamientos que impidan que estas hormonas se adhieran al tumor.  A este tipo de tratamientos se les llama terapia hormonal o endocrina.   

Existen diversos tipos de terapia hormonal para estos casos, sin embargo, la mayoría actúa disminuyendo los niveles de estrógeno o evitando que éste actúe las células tumorales de la mama. Uno de los más conocidos, o de los que más dudas genera en lo relativo a la alimentación es el tamoxifeno.  

El tamoxifeno es un medicamento que pertenece a un grupo de medicamentos llamados anti-estrógenos, y que actúa modulando selectivamente los receptores de estrógeno, y se usa tanto en mujeres que aún no han pasado por la menopausia como aquellas que sí lo han hecho.  

 

Los efectos secundarios más comunes son:  

 

  • Debilidad y/o dolor articular 

  • Insomnio 

  • Malestar gastrointestinal 

  • Retención de líquidos 

  • En mujeres que el cuerpo experimenta la menopausia debido al tratamiento, aparece una disminución de la densidad ósea, sofocos y cierta tendencia a aumentar de peso  

  • En mujeres que ya han pasado la menopausia, el tratamiento a menudo fortalece los huesos, pero puede aparecer un mayor riesgo de accidentes cerebrovasculares. 

 

Pese a los posibles efectos secundarios que pueda causar el tratamiento, los beneficios de tomar estos medicamentos superan los riesgos para casi todas las mujeres que padecen cáncer de seno con receptores de hormonas positivos.  Además, existen estrategias alimentarias y de estilo de vida que nos ayudan en gran medida a mejorar los efectos secundarios de estos tratamientos. A continuación, te explicamos las más relevantes.  

 

Debilidad ósea y osteoporosis

Además de mediar en el desarrollo y reproducción femenina, el estrógeno ayuda a aumentar tanto el tamaño como la fuerza de los huesos, evitando la pérdida de la densidad ósea y disminuyendo el riesgo de fracturas, por lo que, al reducir la producción de estrógeno, los huevos son más propensos a debilitarse y acabar generando osteopenia o osteoporosis. Existen algunos medicamentos que ayudan a evitar que esto suceda, pero también es importante seguir un estilo de alimentación adaptado y preventivo: 

  

Enriquece tu alimentación en calcio y vitamina D:  

Como bien sabemos, el calcio es un mineral que está directamente relacionado con la salud ósea, además, la vitamina D ayuda al cuerpo a absorber correctamente el calcio. 

 

Alimentos ricos en calcio:  

Queso (Emmenthal, Edam, requesón, queso tipo “burgos”); Anchoas, almendras, tofu, semillas de sésamo, huevos, yogures enteros naturales, col rizada o kale, leche, bebidas vegetales enriquecidas, brócoli, acelgas.  

Alimentos ricos en vitamina D:  

Pescados azules (Bonito, anchoas, salmón, atún, boquerones), huevos, champiñones, mantequilla, yogures enteros naturales, leche, bebidas vegetales enriquecidas, hígado de pollo o de cordero.  

 

Haz ejercicio regularmente:  

La realización de ejercicio físico de forma regular estimula la absorción intestinal y los depósitos de calcio en el hueso, de manera que, independientemente de caminar los fines de semana y realizar las tareas del día a día, es importante mantenerse físicamente activo (ir al gimnasio, salir a correr, nadar, ir en bicicleta), además de priorizar los ejercicios en los que hemos de cargar peso (pesas, gomas elásticas) ya que ayudan a fortalecer los músculos, y con ello mantener los huesos sanos.  

 

Mejora la absorción de los nutrientes: 

Cuando queremos hablar sobre la velocidad y la cantidad con la que un nutriente es capaz de ser absorbido por el cuerpo, hacemos referencia a su biodisponibilidad. Favorecer una correcta biodisponibilidad del nutriente es tan importante como conseguir un consumo suficiente, pero en muchas ocasionales, la biodisponibilidad es la gran olvidada.  

 

En el caso concreto del calcio, ésta es muy variable, ya que existen muchas sustancias tanto que dificultan como que favorecen su correcta absorción.  

 

Las que más favorecen su absorción serían la vitamina D y C, además de la lactosa y las proteínas de la dieta. La gran mayoría de veces, no haría falta utilizar suplementos de estas vitaminas, si no que con sencillas estrategias como podría ser combinar la ingesta de alimentos ricos en calcio con alimentos ricos en vitamina A y C como las frutas cítricas (kiwis, fresas, naranjas, caquis) o verduras (zanahoria, calabaza) sería suficiente. 

 

Por el contrario, los nutrientes que más condicionan su correcta absorción serían los oxalatos, los fitatos, un exceso de fósforo o de fibra insoluble en la dieta, además de la sal, el alcohol y el tabaco.  Por lo que, si queremos mejorar nuestra salud ósea, es muy recomendable evitar el consumo de bebidas alcohólicas (incluidas vino y cerveza), el consumo de refrescos (incluidos los light) ya que son muy ricos en fósforo, el tabaco, la sal de mesa, los alimentos altamente procesados, o comida precocinada, y beber el caldo resultante de la cocción de las verduras.  

 

Incremento de peso 

Independientemente del peso al inicio de la enfermedad y de los cambios hormonales que se puedan producir, tanto el diagnóstico de la enfermedad como el propio tratamiento suele producir estrés, el cual puede acabar evocando un mayor consumo de alimentos calóricamente más densos, al proporcionar éstos una mayor sensación “reconfortante” o momentáneamente relajante. En el caso que esto suceda, no dejes de comentarlo con tu oncólogo y dietista-nutricionista del equipo, ya que se pueden acabar desarrollando hábitos alimentarios poco saludables que más tarde son difíciles de corregir.  

Aún en el caso que sufras de sobrepeso o obesidad, evita encarecidamente dietas muy estrictas o realizar déficits calóricos muy acusados, ya que esto genera una acusada pérdida de masa muscular, y esto podría condicionar tus niveles de fuerza, energía, además de respuesta al tratamiento. 

 
Fuentes: www.cancer.org; www.cima.aemps.es; Tablas de composición de alimentos por medidas caseras de consumo habitual en España. CESNID.UB. 

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