Sí, el cáncer de mama también afecta a los hombres

Màrius Soler, presidente de la asociación INVI de cáncer de mama masculino

Sí, el cáncer de mama también afecta a los hombres

 

Màrius Soler es un paciente de cáncer de mama masculino y el fundador de INVI, una asociación que pretende dar visibilidad a los hombres que padecen cáncer de mama.

Actualmente Màrius convive con la enfermedad gracias a un tratamiento novedoso aprobado en Europa que solo había dado resultados en mujeres

Màrius es un hombre. Es un hombre y es un paciente de cáncer de mama. Desde que se lo detectaron se ha dedicado en cuerpo y alma a dar visibilidad a los hombres que padecen esta enfermedad a través de su Asociación, INVI. INVI porque todos los hombres que sufren cáncer de mama son invisibles a ojos de la sociedad, una enfermedad que la gran mayoría pensamos que puede afectar solamente a las mujeres. Es su manera de dar voz y reivindicar más investigación para este grupo de personas que representan entre un 1% y 2% de los casos de cáncer de mama diagnosticados anualmente en España.

logo asociación invi cáncer de mama masculino

Después de 4 años, Màrius puede decir que su enfermedad está “dormida”, pero su ímpetu continúa. Él confía de lleno en la investigación y los profesionales que lo tratan. “Tengo que tomarme el tratamiento de por vida para evitar que el cáncer se despierte y haga de las suyas”, nos explica Màrius. Las secuelas de la primera línea de tratamiento, tras un año intenso de 18 sesiones de quimioterapia, radioterapia y tres operaciones no son precisamente pocas. Cansancio crónico, que dice paliarlo con deporte de bajo impacto debido a las metástasis óseas, somnolencia, no puede tomar el sol ya que puede darle un golpe de calor y otros como la desaparición de la libido. “Cuando entras en este proceso nadie te cuenta que te va a pasar esto y es importante hablarlo, hablar mucho. Tienes que hablarlo con tu pareja, con el equipo de oncólogos y con un especialista y tratarlo”, dice Màrius.

A pesar de todo ello, y aunque parezca difícil de creer, le da las gracias a la enfermedad por todos los aprendizajes que se lleva todo y que es complicado aprender a convivir con ello. Valora más las pequeñas cosas, pero sobre todo su mayor aprendizaje es que hay que disfrutar lo que tienes y vivir cada momento con intensidad. Por ello, después de pensar que estaba ya “desahuciado”, como dice él, tras detectarle la enfermedad y darse cuenta de que tenía un cáncer poco frecuente decidió hacer algo trascendental, fundar INVI y dar a conocer su situación para que los hombres que estaban viviendo algo parecido se sintieran acompañados, para concienciar a la sociedad y para que los que desgraciadamente pasarán por ello puedan tener conciencia y poder detectarlo más precozmente.

La relación de Màrius con el cáncer empezó de una manera casual, por llamarlo de alguna forma, notó un bultito detrás de un pezón. Pensó que era un bultito de grasa y que ya desaparecería, pero el bulto no desapareció, sino que continuó creciendo y se fue haciendo duro. “Igual que la mayoría los hombres, en ningún momento se me ocurrió acudir al médico porque a los hombres nos cuesta mucho ir al médico”, recuerda Màrius. Y así transcurrieron hasta cinco meses prácticamente, cuando en diciembre de 2017 Màrius se despertó una mañana y apenas pudo levantarse de la cama debido a un intenso dolor que sentía en las costillas. Acudió en seguida a su domicilio un médico de urgencias y le dijo que parecía una contractura pero que no le gustaba nada el aspecto que mostraba el pezón, que estaba totalmente retraído, y le sugirió que fuera al especialista. Pero ¿a qué especialista?

“En el caso de las mujeres está claro – dice Màrius – pero ¿y en el de los hombres?”

En seguida, su mujer se puso en contacto con su ginecólogo. En la visita, con solamente explorarle, el médico le confirmó que se trataba de un tumor y que se “cogiera unos dos años” porque a partir de ese momento empezaban las pruebas, confirmación del diagnóstico y el tratamiento.

“El impacto fue triple: primero, debes asumir que tienes un cáncer, segundo, que tienes un cáncer que es minoritario y que no lo asocias al hombre y después, que no sabes si tu enfermedad tiene un tratamiento”. Así que empezaron con la quimio, pero al poco lo ingresaron por un grave dolor cervical que resultó ser metástasis, tenía una vertebra totalmente dañada. Así que lo operaron de urgencias. La quimioterapia dio el resultado esperado, no reducía lo suficiente el tumor. Las opciones se iban agotando hasta que su oncóloga le propuso entrar en un tratamiento novedoso y recién aprobado. Justo en aquel momento se habían aprobado en Europa los inibidores de ciclinas y quería probarlo con él, que sería de los primeros hombres en España en probarlo. Aquel medicamento estaba evidenciado en mujeres y quería ver si con el hombre tenía la misma eficacia. Afortunadamente, el tratamiento cumplió el pronóstico y funcionó y aquí está Màrius celebrando “cumplevidas”.

Cada cuatro meses, tiene que pasar una revisión, pero por precaución cada mes o incluso cada semana él se autoexplora por si aquel bultito tuviera intención de reaparecer, detectarlo a tiempo y rápidamente actuar. Tiene que tomarse una medicación de por vida pero qué significa esto ¿si puedes ir rasgando tiempo a la vida? Cuando le detectaron la enfermedad, sus hijos tenían 6, 9 y 12 años, que estuvieron a su lado en todo momento, y una mujer muy valiente que le tendió la mano y lo está acompañando en todo este proceso. Se dio cuenta que no merecía la pena encerrarse en sí mismo y escribir sobre lo que le estaba pasando le hacía sentir bien. Dar a conocer su caso a ojos de los demás y compartir su experiencia le sirvió para hacer visible lo invisible.

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