Beneficios de la actividad física en las personas con cáncer

Beneficios de la actividad física en los pacientes con cáncer

Beneficios de la actividad física en las personas con cáncer

En muchas ocasiones, el diagnóstico de cáncer y los tratamientos oncológicos pueden producir efectos secundarios en el paciente, como la sensación de tristeza, el cansancio o la debilidad muscular y necesitamos descanso diario. Esto no significa que no debamos realizar ningún tipo de actividad física. El sedentarismo atrofia los músculos, acumula grasa corporal, disminuye la autoestima y la motivación. Por ello, una actividad física de baja intensidad, como caminar, hacer Tai Chi, yoga o dar paseos en bicicleta, son opciones que ayudarán a mejorar considerablemente la calidad de vida de los pacientes durante el tratamiento oncológico.

Concretamente, el ejercicio ayuda a evitar la rigidez de las articulaciones, el agarrotamiento de los músculos, los problemas respiratorios, el estreñimiento, o las llagas en la piel, resultado de largos periodos que el paciente debe estar en la cama. En esta línea, también ayudará a reducir el estrés, aliviar la fatiga y calmar la sensación de nerviosismo. Esta idea ha sido corroborada por varios estudios, que han demostrado que algunos de los síntomas, como las náuseas, la sensación de cansancio, alteraciones en el sueño, dolor, ansiedad y la depresión mejoran significativamente en el grupo de personas que realizaban algún tipo de actividad física. 

Es importante que la actividad física que se realice se adapte a la condición y al momento de la enfermedad. Por ello, hablar con el oncólogo y seguir sus consejos es clave para saber cuáles son los ejercicios que más se ajustan a cada paciente. 

A continuación, algunos consejos para que mantenerse activos sea más sencillo:

  1. Salir a practicar ejercicio físico fuera de casa.
  2. Invitar a amigos o familiares a hacer deporte.
  3. Pensar en los ejercicios que se realizarán de manera previa.
  4. Deben ser ejercicios realistas y progresivos, que se adapten al diagnóstico.
  5. Incluir actividades de mayor recorrido, como yoga, pilates, montar en bicicleta o bailar.
  6. El día de la terapia se debe reducir el tiempo y la intensidad del deporte a 5 o 10 minutos.
  7. Tomar nota del ejercicio que se ha realizado cada día, para observar la evolución.

Además, tras el tratamiento oncológico, es recomendable mantener el hábito de realizar ejercicio físico, ya que reduce la recurrencia del cáncer y mejora la calidad de vida, restaurando el tono físico al nivel previo al diagnóstico.

 

Fuentes:
Asociación Española Conta el Cáncer
, Quironsalud
MatchTrial
info@matchtrial.health

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