Supervivientes excepcionales arrojan pistas para mejorar los tratamientos de cáncer

Supervivientes excepcionales arrojan pistas para mejorar los tratamientos de cáncer

Supervivientes excepcionales arrojan pistas para mejorar los tratamientos de cáncer

Un 10% de las personas con tumores en estadios avanzados y metástasis responden de forma extraordinaria a los tratamientos y triplican la esperanza de vida para estos cánceres.

 

El glioblastoma es el tumor cerebral más agresivo, común y letal. A pesar del desarrollo de tratamientos de última generación, las personas a quienes se les diagnostica tienen una esperanza de vida media de tan solo 14 meses. Sin embargo, hay excepciones. Existe un grupo muy reducido de pacientes -uno de cada 10 aproximadamente- que tienen una supervivencia al menos tres veces mayor que el resto de individuos. Cuando reciben el tratamiento, sus tumores se reducen e incluso desaparecen contra todo pronóstico. Y eso no solo ocurre en glioblastoma, sino también en otros tumores de estadio avanzado y extendidos, como mama, pulmón, páncreas, entre otros.

Durante años, ese fenómeno había sido un misterio para los médicos, que se referían de forma coloquial a este subgrupo de pacientes oncológicos como ‘Lázaro’, en referencia al personaje bíblico que vuelve a la vida. Ahora, un estudio internacional, liderado por el Instituto Nacional del Cáncer (NCI) y con participación del Institut de Recerca contra la Leucèmia Josep Carreras (IJC), ha logrado desvelar parte de ese enigma.

 

Mutaciones genéticas beneficiosas

En el estudio, los científicos estudiaron muestras de tumores de estos respondedores excepcionales, su ADN, alteraciones genéticas y epigenéticas, y también las células inmunitarias que estaban alrededor o incluso dentro de los tumores. En 26 casos fueron capaces de identificar cuatro alteraciones y mutaciones que explican el comportamiento de estos cánceres.

Para empezar, hallaron defectos moleculares que impiden a la célula cancerosa reparar su ADN, por lo que al administrar fármacos dirigidos contra la genética tumoral, las células malignas son incapaces de reparar los daños y mueren. Por ejemplo ,en el artículo científico incluyen el caso de una persona con glioblastoma, viva 10 años después de haber sido tratada con el fármaco temozolomide, que, precisamente, daña el ADN de las células tumorales.

En segundo lugar, vieron que algunos tumores son completamente adictos a unas determinadas vías celulares, que, si se eliminan con fármacos, impiden al tumor seguir creciendo. En tercer lugar, los investigadores observaron que algunas mutaciones permiten que el sistema inmunitario vea más fácilmente al tumor, que entonces pone en marcha una respuesta y le envía linfocitos B y las llamadas células NK o asesinas naturales a destruirlo.

Y, por último, los científicos han observado que algunos tumores, a pesar de haber generado metástasis, se dividen y crecen muy lentamente, lo que explicaría que las personas que los padecen tengan una supervivencia media superior a la de otras con tumores similares.

 

Cristina Sáez – La Vanguardia
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