Ensayos clínicos para el tratamiento del cáncer colorrectal

Accede a terapias innovadoras que pueden ser compatibles con tu diagnóstico

Hoy hay 65 ensayos clínicos de cáncer colorrectal en España:

0
Seleccionando participantes
0
Participación cubierta
0
Próxima selección

Encuentra en qué hospitales puedes participar con nuestro buscador de ensayos clínicos.

Índice

El cáncer colorrectal surge de un crecimiento descontrolado de células en el colon o el recto, siendo estas áreas las de mayor incidencia de nuevos casos en España. A pesar de las diferencias en el tratamiento entre el cáncer de colon y de recto, la cirugía es la opción terapéutica principal para ambos.

 

Los tratamientos harán referencia al adenocarcinoma porque representa el tipo más común, constituyendo más del 90% de los casos de cáncer colorrectal.

¿Cuál es el tratamiento del cáncer de colon?

La elección del tratamiento para el cáncer de colon dependerá del estado general del paciente y las características del tumor. Otro factor relevante a la hora de determinar la terapia más adecuada es el estadio: si el cáncer se encuentra localizado o si se ha extendido y generado metástasis.

Tratamiento para el cáncer de colon en estadio 0 (carcinoma de colon in situ)

La enfermedad se encuentra en una etapa temprana y tiene un pronóstico muy favorable. El cáncer se localiza en el revestimiento interno del colon, sin afectar otras capas o ganglios linfáticos regionales. La intervención quirúrgica suele ser el único tratamiento necesario en esta etapa. Las cirugías empleadas para extraer todo el tumor son:

 

  • Polipectomía endoscópica. Se utiliza un asa de alambre a través del colonoscopio para cortar el pólipo de la pared del colon mediante una corriente eléctrica, lo que garantiza la extirpación completa del pólipo y el cáncer asociado.

 

  • Escisión local. Aunque más compleja que la polipectomía, esta técnica evita incisiones en el abdomen del paciente. Se utilizan herramientas a través de un colonoscopio para eliminar pequeños cánceres del revestimiento del colon y el tejido circundante, para su posterior análisis.

 

En caso de tumores mayores que no puedan tratarse con estos métodos, se requiere una colectomía parcial (ver estadio I).

Tratamiento para el cáncer de colon en estadio I

En el cáncer de colon de estadio I, el tumor se ha desarrollado en la mucosa y se ha extendido a la capa muscular de la pared del colon, pero no ha invadido tejidos circundantes ni ganglios linfáticos. En esta etapa se engloban los cánceres que se originaron a partir de un pólipo. Si el pólipo se extirpa por completo durante la colonoscopia y no se encuentran células cancerosas en los bordes de la muestra, es posible que no se necesite ningún otro tratamiento. Sin embargo, si el cáncer es de grado alto o no se puede extirpar por completo, se puede requerir una colectomía parcial para asegurar la eliminación completa del cáncer.

 

La colectomía parcial es un procedimiento quirúrgico para extirpar la parte del colon afectada por el cáncer, junto con un pequeño segmento de colon sano. Por lo general, se extraen al menos 12 ganglios linfáticos para su análisis. Esta intervención consiste en la extirpación (resección) de la parte afectada del colon, seguido de un empalme quirúrgico para volver a unir las partes sanas del órgano (anastomosis).

 

A diferencia de la polipectomía y la escisión local, la colectomía requiere incisiones en el abdomen para llevarla a cabo. Existen dos maneras de realizarla:

 

  • Colectomía abierta. Implica una incisión grande en el abdomen para acceder al colon. Durante el procedimiento, el cirujano utiliza instrumentos quirúrgicos para separar y extraer la parte afectada del colon.

 

  • Colectomía laparoscópica. Es realizada por cirujanos especializados con pequeñas incisiones en el abdomen. Esta intervención es efectiva para extirpar parte del colon y ganglios linfáticos en pacientes con cáncer. Ofrece tiempos de recuperación más cortos que la colectomía abierta. También conocida colectomía de invasión mínima implica el uso de una cámara de video y herramientas quirúrgicas especiales a través de pequeñas incisiones. El colon se opera fuera del cuerpo y se vuelve a colocar después de las reparaciones necesarias. Aunque puede reducir el dolor y el tiempo de recuperación, no todos los pacientes son candidatos para este procedimiento.

Tratamiento para el cáncer de colon en estadio II

El cáncer de colon en estadio II, clasificado como IIA, IIB y IIC, muestra una progresión desde la diseminación a través de la capa muscular hasta afectar órganos cercanos. La colectomía parcial sigue siendo la opción terapéutica principal ya que las tasas de curación en esta etapa, gracias a la intervención, son favorables.

 

Aunque la cirugía es el tratamiento primario es posible que, en algunos casos, como cuando existe riesgo de invasión en otros órganos, el equipo médico puede recomendar el uso de quimioterapia. La quimioterapia es un tipo de tratamiento para abordar el cáncer, que utiliza medicamentos especiales para eliminar células malignas.

 

La quimioterapia adyuvante es aquella que se administra después de la cirugía. Su objetivo es eliminar células cancerosas residuales tras la cirugía, así como aquellas que podrían haberse diseminado a otras partes del cuerpo, pero no son detectables mediante pruebas de imagen. Esto ayuda a reducir el riesgo de recurrencia del cáncer. Entre las combinaciones utilizadas en esta fase se encuentran:

 

  • 5-FU
  • Leucovorín oxaliplatino
  • Capecitabina

 

La decisión sobre la quimioterapia adyuvante depende de factores específicos del cáncer, como el grado, la invasión a vasos sanguíneos o linfáticos, mutaciones genéticas (como en los genes MSI o MMR) y la cantidad de ganglios linfáticos extirpados. Además de las características del cáncer, el equipo médico valorará los posibles efectos secundarios del tratamiento para velar por la calidad de vida del paciente. Es crucial consultar a los especialistas sobre las opciones terapéuticas disponibles, incluidos los ensayos clínicos, para tomar una decisión informada.

Tratamiento para el cáncer de colon en estadio III

El cáncer de colon en estadio III se divide en IIIA, IIIB y IIIC, según la extensión del cáncer y su afectación a los ganglios linfáticos cercanos. La identificación precisa de estos estadios es esencial para definir el tratamiento y el pronóstico de la enfermedad:

 

  • Estadio IIIA. El cáncer ha atravesado las capas del colon y afecta entre 1 y 6 ganglios linfáticos cercanos.

  • Estadio IIIB. El cáncer se ha extendido aún más a través del colon y puede haber afectado a 7 o más ganglios linfáticos.

  • Estadio IIIC. El cáncer se ha diseminado a órganos cercanos y puede haber afectado a los ganglios linfáticos.

 

Como se puede observar, el cáncer de colon en etapa III afecta a los ganglios linfáticos cercanos, pero aún no se ha extendido a otras partes del cuerpo. El tratamiento principal implica la cirugía (colectomía parcial) para extirpar la parte afectada del colon junto con los ganglios linfáticos, seguido de quimioterapia adyuvante. La quimioterapia generalmente consiste en regímenes como FOLFOX (5-FU, leucovorín, y oxaliplatino) o CAPEOX (capecitabina y oxaliplatino).

 

En algunos casos, cuando la cirugía total no es posible, se puede recurrir a la quimioterapia neoadyuvante combinada con radioterapia para reducir el tamaño del tumor antes de la intervención quirúrgica.

 

Para pacientes con órganos cercanos afectados o células malignas residuales después de la cirugía, se puede considerar la radioterapia adyuvante. Generalmente, esta radioterapia suele ir acompañada de quimioterapia, conocida como quimiorradioterapia o quimioterapia concomitante. Estas terapias pueden ser las más adecuadas para personas con delicados problemas de salud que no pueden someterse a una cirugía.

Tratamiento para el cáncer de colon metastásico (estadio IV)

Ésta es la etapa con el pronóstico del cáncer de colon más desfavorable, ya que la enfermedad ha generado metástasis a distancia:

 

  • En el estadio IVA, el cáncer se ha diseminado a un área distante del colon, como hígado, pulmón, ovario o ganglios linfáticos lejanos.

  • En el estadio IVB, el cáncer ha generado metástasis en más de un área distante del colon.

  • En el estadio IVC, el cáncer se ha diseminado al tejido que reviste la pared del abdomen y puede haberse propagado a otras áreas u órganos.

 

Cuando el cáncer de colon se ha extendido a lugares como el hígado o los pulmones, es poco probable que la cirugía cure estos cánceres, aunque sigue siendo el tratamiento principal en algunos casos. La colectomía puede darse en primer o en segundo orden:

 

  • Cirugía en primer orden. Si las áreas a las que se ha extendido el cáncer son pocas y pequeñas, se intenta extirparlas junto con la parte del colon afectada para prolongar la vida del paciente. Adicionalmente, se suele administrar quimioterapia o radioterapia.

 

  • Cirugía en segundo orden. Si las metástasis son demasiado grandes o numerosas para ser extirpadas directamente, se puede utilizar quimioterapia previa (quimioterapia neoadyuvante) para reducir su tamaño. Si la respuesta es positiva, se puede considerar una cirugía completa para extirpar todo el cáncer. Después de la cirugía, es posible que se necesite más quimioterapia.

 

Cuando el cáncer bloquea el colon o existe riesgo de obstrucción, puede ser necesario operar. A veces, se puede evitar la cirugía colocando un stent, un tubo de metal hueco conocido como endoprótesis, durante una colonoscopia para mantener abierto el colon. Si no se puede usar un stent o si el tumor perfora el colon, se requiere una cirugía urgente, que puede incluir la creación de una colostomía o ileostomía para desviar los desechos a una bolsa externa.

 

Cuando la cirugía no es una opción debido al tamaño del tumor, la quimioterapia se convierte en el tratamiento principal, a menudo combinada con terapia dirigida e inmunoterapia.

 

Además de las combinaciones de quimioterapia FOLFOX (5-FU, leucovorín, y oxaliplatino) o CAPEOX (capecitabina y oxaliplatino), se pueden utilizar: FOLFIRI (leuvorín, 5-FU e irinotecán). FOLFOXIRI (leucovorín, 5-FU, oxaliplatino e irinotecán). Trifluriina y tipiracil. 5-FU y leucovorín (por sí solos o con terapia dirigida). Capecitabina (sola o con terapia dirigida). Irinotecan (sola o con terapia dirigida).

 

La terapia dirigida es un tratamiento preciso que se dirige a genes o proteínas específicas responsables del cáncer, deteniendo su crecimiento y extensión sin dañar excesivamente las células sanas. Entre los fármacos utilizados en pacientes con cáncer de colon avanzado se encuentran: bevacizumab (Avastin), regorafenib (Stivarga), ziv-aflibercept (Zaltrap) y ramucirumab (Cymraza), cetuximab (Erbitux), Panitumumab (Vectibix), encorafenib (Braftovi), larotrectinib (Vitrakvi) o entrectinib (Rozlytrek), entre otros. Algunas de estas terapias pueden administrarse junto con la quimioterapia o después de ella.

 

La inmunoterapia es un tratamiento que estimula el sistema inmunológico del cuerpo para combatir la enfermedad, utilizando sustancias naturales o sintéticas. Principalmente se utilizan inhibidores de puntos de control en el cáncer de colon, que evitan que las células cancerosas se escondan del sistema inmunológico:

 

  • Pembroluzimab (Keytruda). Es un inhibidor de punto de control inmunitario dirigido al PD-1, que se usa en personas con ciertas características genéticas específicas, como la inestabilidad de microsatélites alta (IMS-A) o deficiencia de reparación de errores en el ADN (dMMR), y cuyo tumor no es extirpable. Algunas veces se utiliza como primer tratamiento, ya que tumores con IMS-A son idóneos candidatos para los tratamientos basados en la activación de la inmunidad antitumoral.

 

  • Nivolumab (Opdivo). También se utiliza en pacientes con IMS-A o dMMR, que no han respondido al tratamiento con fluoropirimidina, oxaliplatino e irinotecán.

 

  • Combinación de nivolumab e ipilimumab (Yervoy). Se utiliza en pacientes con alteraciones IMS-A o dMMR, donde el tumor creció o se diseminó tras el tratamiento de quimioterapia con fluoropirimidina, oxaliplatino e irinotecán.

 

Líderes en la investigación clínica, como el Dr. Javier Cortés, consideran que los ensayos clínicos pueden ser la mejor opción terapéutica disponible en muchas ocasiones. La investigación sigue avanzando, desarrollando nuevos tratamientos con el objetivo de brindar una atención más precisa y personalizada a cada paciente. Aunque muchas de estas terapias aún no están aprobadas como terapia estándar, los ensayos clínicos brindan la oportunidad de acceder y beneficiarse de los últimos tratamientos para el cáncer de colon en investigación.

¿Cuál es el tratamiento del cáncer de recto?

El estadio del cáncer de recto, ya sea localizado o metastásico, es el principal factor que determina el tipo de tratamiento.  Además, se considera el estado general del paciente y las características del tumor.

Tratamiento para el cáncer de recto en estadio 0 (carcinoma de recto in situ)

La enfermedad está en una fase inicial y tiene un pronóstico muy favorable. El cáncer se encuentra localizado en el revestimiento interno del recto y no se ha propagado a otras áreas ni ganglios linfáticos cercanos. En esta etapa se extirpa y destruye el tumor mediante cirugía:

 

  • Polipectomía endoscópica. Se utiliza un lazo de alambre a través del colonoscopio para cortar el pólipo de la pared del colon mediante una corriente eléctrica, asegurando así la eliminación completa del pólipo y el cáncer asociado.

 

  • Escisión local. Más complejo que la polipectomía, este procedimiento utiliza herramientas a través de un colonoscopio para extirpar pequeños cánceres del revestimiento del colon y el tejido circundante, para su análisis posterior.

 

Ambos procedimientos se realizan sin necesidad de hacer incisiones en el abdomen del paciente.

Tratamiento para el cáncer de recto en estadio I

El cáncer se ha extendido desde la parte interna de la pared hacia capas más profundas, como la submucosa o la capa muscular de la pared rectal. En esta fase se engloban los cánceres que se originaron a partir de un pólipo. Dependiendo de la complejidad del tumor, además de la polipectomía y la escisión local, se pueden considerar otros procedimientos:

 

  • Escisión transanal. También conocida como resección transanal, se realiza a través del ano sin incisiones abdominales. Conserva la función anal y se puede hacer bajo anestesia local. Al permitir la extirpación precisa del tumor y parte del tejido circundante, ofrece una opción de tratamiento mínimamente invasiva para algunos casos de cáncer rectal.

 

  • Microcirugía endoscópica transanal. Implica la introducción de un puerto a través del ano para acceder a la lesión en el recto, con la ayuda de una cámara y herramientas quirúrgicas. Se realiza bajo anestesia general o regional y permite una resección transanal muy precisa. Aunque ofrece ventajas como menos efectos secundarios y mejores resultados funcionales, se debe realizar en centros especializados y en pacientes con bajo riesgo de afectación ganglionar, ya que no permite evaluar los ganglios linfáticos.

 

Si el pólipo se extirpa por completo durante la colonoscopia y no se encuentran células cancerosas en los bordes de la muestra, puede que no se requiera ningún otro tratamiento. Sin embargo, dependiendo de la localización del cáncer, puede requerirse cirugía adicional, donde sí sería necesaria una incisión en el abdomen. La resección anterior baja, la escisión mesorrectal total o la resección abdominoperineal son procedimientos específicos para ciertos cánceres en estadio I (ver estadio II para más información).

 

En la mayoría de los casos en fase temprana, la cirugía es el único tratamiento necesario y la quimioterapia solo se considera si los ganglios linfáticos están afectados.

Tratamiento para el cáncer de recto en estadio II

El cáncer de recto en estadio II se divide en tres etapas, IIA, IIB y IIC. En estas fases, el cáncer ha crecido a través de la pared del recto y puede extenderse a tejidos cercanos, pero no afecta a los ganglios linfáticos.

 

La cirugía sigue siendo fundamental, pero el plan de tratamiento se vuelve más complejo e incluye quimioterapia y radioterapia. La quimioterapia es un tipo de tratamiento para abordar el cáncer que utiliza medicamentos especiales para eliminar células malignas. Por otro lado, la radioterapia utiliza radiación ionizante para destruir o detener el crecimiento de estas células.  El orden y la combinación de estos tratamientos dependen de las características del tumor, su extensión y el estado de salud del paciente.

 

En el tratamiento convencional del cáncer de recto, existen dos esquemas de tratamiento preoperatorio: un esquema corto con radioterapia y un esquema largo con radioterapia y quimioterapia, que ayudan a reducir el riesgo de recidiva.

 

En el esquema corto de radioterapia, basado en el estudio alemán Dutch Rectal Cancer Trial 2001, se administrará una dosis de 25 Gy (5 fx de 5 Gy/día = la dosis absorbida se distribuirá en 5 fracciones de 5 Gy por día). La dosis absorbida es la cantidad de radiación que una persona recibe y se mide en rads o grays (Gy). Dependiendo del paciente y las características del tumor, la cirugía se realizará entre 7/10 días tras finalizar la radioterapia.

 

En el esquema largo se utiliza radioterapia junto con quimioterapia neoadyuvante para reducir el tamaño del cáncer tumor, facilitando así la intervención quirúrgica. Esta estrategia es comúnmente utilizada en el tratamiento del cáncer de recto y cuando se administran ambas a la vez se denomina quimiorradioterapia o quimioterapia concomitante. En el tratamiento de radioterapia se administra una dosis total de entre 46 y 50.4 grays, dividida en fracciones de 1.8 a 2 grays cada una. Esto quiere decir que si la dosis total es de 50.4 grays y se administran en fracciones de 1.8 grays, se necesitarán aproximadamente 28 sesiones de tratamiento. Si las fracciones son de 2 grays, se requerirán alrededor de 25 sesiones. Los fármacos de quimioterapia utilizados son 5-FU o capecitabina (Xeloda) porque son radiosensibilizantes, es decir, aumentan la sensibilidad de las células cancerosas a la radioterapia, lo que significa que hace que las células sean más susceptibles a ser dañadas o destruidas por la radiación. La cirugía (escisión mesorrectal total) se realizará entre 6 y 8 semanas después.

 

Una vez el paciente ha recibido tratamientos neoadyuvantes, se procede con la operación. A diferencia de las cirugías endoscópicas, los procedimientos quirúrgicos que se llevan a cabo en el estadio II se hacen a través de una incisión (corte) en el abdomen porque son más complejos:

 

  • Escisión mesorrectal total. Para poder llevarla a cabo, es necesario realizar una proctectomía con anastomosis coloanal. La proctectomía es una cirugía para extirpar el recto y los ganglios linfáticos cercanos, seguida de la reconexión de las partes sanas del órgano en una anastomosis (un empalme quirúrgico). En algunos casos, los cirujanos pueden crear una pequeña bolsa en el colon (saco colónico en forma de J) o agrandar un segmento del colon (coloplastia) para funcionar como el recto y ayudar en la evacuación de materia fecal. Después de la cirugía, el colon se conecta al ano para permitir la expulsión natural de las heces. En algunos pacientes puede ser necesario más cirugía y, para evitar una colostomía permanente (una abertura quirúrgica en el abdomen para permitir que una parte del colon se asome hacia el exterior del cuerpo), se puede requerir una ileostomía temporal.

 

  • Resección anterior baja. En este procedimiento se extrae la parte del recto que contiene el tumor, lo que permite al paciente conservar la función de la eliminación normal de heces a través del ano. La técnica utilizada depende de la ubicación del cáncer: si está en la parte superior del recto, se extirpa esa sección y se conecta el colon con el resto del recto; si está en la parte inferior, se puede extirpar todo el recto y conectar el colon directamente al ano. Si se ha administrado radioterapia y quimioterapia antes de la cirugía, a menudo se realiza una ileostomía Esto implica conectar el extremo del intestino delgado, llamado íleon, a un orificio en la piel del abdomen. Esta medida permite que el recto se recupere antes de que las heces pasen nuevamente por el colon.

 

  • Resección abdominoperineal. Esta operación, también llamada amputación abdominoperineal, consiste en la exéresis (extirpación) del recto, ano y los tejidos cercanos, incluyendo los músculos del esfínter. Después de la cirugía, se necesita una colostomía permanente para eliminar las heces fecales. La colostomía es una cirugía donde el colon se une a una abertura (estoma) creada en la piel del abdomen, que lleva adherida una bolsa de ostomía.

 

En algunos casos muy específicos, tras la intervención se pueden suministrar más tratamientos, incluyendo la opción de participar en un ensayo clínico, aunque no es lo más habitual, ya que las tasas de curación con cirugía son muy favorables en el estadio II.

Tratamiento para el cáncer de recto en estadio III

En el cáncer de recto en estadio III, se distinguen tres sub-etapas: IIIA, IIIB y IIIC. En esta fase el cáncer se ha diseminado a través de la mucosa del recto a la submucosa, afectando a los ganglios linfáticos cercanos.

 

Antes de iniciar cualquier tratamiento, se realiza una resonancia magnética nuclear de la pelvis al paciente para evaluar la extensión del tumor. La mayoría de los pacientes con cáncer de recto en estadio III reciben quimioterapia, radioterapia y cirugía, aunque el orden puede variar. Por lo general, se administra primero la quimioterapia y la radioterapia en conjunto, como en el estadio II, para reducir el tamaño del cáncer y facilitar su extracción quirúrgica. Este enfoque ayuda a disminuir la probabilidad de que el cáncer regrese en la pelvis. Después de la quimiorradiación, se realiza la cirugía para extirpar el cáncer rectal y los ganglios linfáticos cercanos, utilizando diferentes tipos de procedimientos dependiendo de la ubicación específica del cáncer en el recto.

 

Cuando el cáncer rectal se extiende hacia órganos cercanos, como la vejiga, la próstata o el útero, se puede recomendar una cirugía llamada exenteración pélvica. En este procedimiento, el cirujano extirpa no solo el recto afectado por el cáncer, sino también los órganos cercanos que están comprometidos. Después de esta cirugía, es necesario realizar una colostomía para permitir que las heces salgan del cuerpo. Si se retira la vejiga, también se requiere una urostomía para el drenaje de la orina.

 

Después de la cirugía, generalmente se administra quimioterapia por 6 meses (quimioterapia adyuvante). El objetivo es eliminar células cancerosas que podrían haber quedado después de la cirugía, así como aquellas que podrían haberse diseminado a otras partes del cuerpo, pero no son detectables mediante pruebas por imagen. Esto ayuda a reducir el riesgo de recidiva del cáncer. Algunas combinaciones que se pueden llegar a utilizar en esta fase son: FOLFOX (oxaliplatino, 5-FU, y leucovorín), 5-FU y leucovorín, CAPEOX (capecitabina y oxaliplatino) o capecitabina por sí sola.

 

Es recomendable valorar con el equipo médico la participación en un ensayo clínico, ya que pueden significar la mejor opción terapéutica para los pacientes.

Tratamiento para el cáncer de recto en estadio IV

En este estadio avanzado, el cáncer se ha extendido y formado metástasis en órganos distantes como el hígado y los pulmones. El tratamiento no solo busca extirpar el tumor mediante cirugía, sino también dirigirse a las células cancerosas de manera sistémica con quimioterapia o una combinación de quimioterapia y terapias biológicas (como inmunoterapia o terapia dirigida). El plan de tratamiento se personaliza para cada paciente, considerando diversos factores. La mayoría de los pacientes tienen metástasis irresecables (que no se pueden extirpar), pero una cuidadosa estadificación puede identificar metástasis que pueden volverse resecables (extirpables) después de reducir su tamaño con quimioterapia.

 

Si hay posibilidad de eliminar todo el cáncer, se consideran varias opciones de tratamiento:

 

  • Cirugía para quitar el cáncer en el recto y otras áreas afectadas, seguida de quimioterapia.

  • Quimioterapia primero, seguida de cirugía para extraer el cáncer rectal y otros tumores, luego más quimioterapia, posiblemente con radioterapia.

  • Quimioterapia seguida de quimiorradiación y cirugía para quitar el cáncer en el recto y otros sitios, y luego más quimioterapia.

  • Quimiorradiación primero, seguida de cirugía para extirpar el cáncer rectal y otros tumores, y luego quimioterapia si es necesario.

 

Estos tratamientos pueden prolongar la vida del paciente. La cirugía rectal suele ser una resección anterior baja, una proctectomía con anastomosis coloanal o una resección abdominoperineal, dependiendo de la ubicación del cáncer.

 

Cuando el cáncer ya está muy extendido y no puede ser extirpado completamente con cirugía, el tratamiento depende de si está causando obstrucción intestinal. Si hay obstrucción, puede ser necesaria una cirugía inmediata. En caso contrario, es probable que se prescriba quimioterapia y/o terapia dirigida.

 

Además de las combinaciones de quimioterapia FOLFOX (5-FU, leucovorín, y oxaliplatino) o CAPEOX (capecitabina y oxaliplatino), se pueden utilizar: FOLFIRI (leuvorín, 5-FU e irinotecán). FOLFOXIRI (leucovorín, 5-FU, oxaliplatino e irinotecán). Trifluriina y tipiracil. 5-FU y leucovorín (por sí solos o con terapia dirigida). Capecitabina (sola o con terapia dirigida). Irinotecan (solo o con terapia dirigida).

 

La terapia dirigida es un tratamiento preciso que se dirige a genes o proteínas específicas responsables del cáncer, deteniendo su crecimiento y extensión sin dañar excesivamente las células sanas. Algunos fármacos que se pueden administrar a pacientes con cáncer de colon avanzado son: bevacizumab (Avastin), regorafenib (Stivarga), ziv-aflibercept (Zaltrap) y ramucirumab (Cymraza), cetuximab (Erbitux), o Panitumumab (Vectibix), entre otros. Algunas de estas terapias se dan junto con la quimioterapia o después de ella.

 

La inmunoterapia es una opción de tratamiento para pacientes con ciertas características. Es un tratamiento que estimula el sistema inmunológico del cuerpo para combatir el cáncer, utilizando sustancias naturales o sintéticas. En el cáncer de recto, se emplean principalmente inhibidores de puntos de control que impiden que las células cancerosas evadan la respuesta inmunitaria:

 

  • Pembroluzimab (Keytruda). Es un inhibidor de punto de control inmunitario dirigido al PD-1, que se usa en personas con ciertas características genéticas específicas, como la inestabilidad de microsatélites alta (IMS-A) o deficiencia de reparación de errores en el ADN (dMMR), y cuyo tumor no es extirpable. Algunas veces se utiliza como primer tratamiento, ya que tumores con IMS-A son idóneos candidatos para los tratamientos basados en la activación de la inmunidad antitumoral.

 

  • Nivolumab (Opdivo). También se utiliza en pacientes con IMS-A o dMMR, que no han respondido al tratamiento con fluoropirimidina, oxaliplatino e irinotecán.

 

Líderes en la investigación clínica, como el Dr. Javier Cortés, consideran que los ensayos clínicos pueden ser la mejor opción terapéutica disponible en muchas ocasiones. La investigación sigue avanzando, desarrollando nuevos tratamientos con el objetivo de brindar una atención más precisa y personalizada a cada paciente. Aunque muchas de estas terapias aún no están aprobadas como terapia estándar, los ensayos clínicos brindan la oportunidad de acceder y beneficiarse de los últimos tratamientos para el cáncer de recto en investigación.

Tratamiento de la metástasis del cáncer colorrectal

Para tratar las metástasis del cáncer de colon y recto, como las hepáticas o pulmonares, se puede utilizar la ablación. Las técnicas de ablación son tratamientos que destruyen tumores pequeños (menos de 4cm de ancho) sin necesidad de cirugía. Existen varios tipos:

 

  • Ablación por radiofrecuencia (RFA). Utiliza ondas de radio para calentar y destruir células cancerosas en el hígado. Se inserta una aguja delgada hasta el tumor, guiada por imágenes, y se emite corriente para calentar y eliminar el cáncer.

  • Ablación por microondas. Similar a la RFA, pero emplea microondas para generar calor y tratar el cáncer. Se guía una aguja hacia el tumor con ayuda de imágenes y se emiten microondas para destruir tumores aún más grandes, de hasta 6 cm.

  • Ablación con etanol. Se inyecta alcohol directamente en el tumor para matar las células cancerosas, usando una aguja guiada por imágenes. Puede requerir más de un tratamiento.

  • Criocirugía (crioablación). Congela y destruye el tumor con una sonda de metal que se enfría extremadamente, guiada hasta el tumor por ecografía. Puede necesitar anestesia general y es posible repetir el tratamiento para eliminar todas las células cancerosas.

 

La embolización es una técnica utilizada para tratar masas en el hígado, que consiste en la introducción de sustancias embólicas en una arteria hepática para bloquear o reducir el flujo de sangre hacia el tumor, privándolo de oxígeno y nutrientes esenciales para su crecimiento. Existen tres tipos principales de embolización, cada uno con sus propias características y aplicaciones:

 

  • Embolización de la arteria. En este procedimiento, se introduce un catéter en una arteria a través de una pequeña incisión en la ingle y se guía hasta la arteria hepática en el hígado. Luego, se inyectan pequeñas partículas en la arteria para bloquearla, privando al tumor de oxígeno y nutrientes.

  • Quimioembolización. Combina la embolización arterial con la quimioterapia. Se administra quimioterapia directamente en la arteria que alimenta al tumor a través del catéter, y luego se bloquea la arteria para concentrar la quimioterapia cerca del tumor. A menudo, se realizan varios tratamientos en un período de varias semanas.

  • Radioembolización. En este procedimiento, se inyectan microesferas radiactivas cubiertas con Y-90 (itrio-90 radiactivo) en la arteria hepática. Estas esferas se alojan en los vasos sanguíneos cercanos al tumor y emiten radiación en el lugar del tumor durante varios días. La radiación afecta al tumor por su corto alcance, minimizando el daño a los tejidos circundantes.

Tratamientos paliativos para el cáncer colorrectal

Existen tratamientos adicionales disponibles para pacientes con cáncer colorrectal, como los tratamientos paliativos y de soporte, que son frecuentemente similares. Los tratamientos de soporte incluyen medicamentos para controlar los síntomas, como antieméticos (para las náuseas, mareos o vómitos), fármacos para tratar la anemia y fortalecer el sistema inmunológico, así como antibióticos y analgésicos.

 

Otros tratamientos pueden incluir terapias para controlar el dolor, drenaje de líquido acumulado en el abdomen, colocación de prótesis para prevenir obstrucciones (ostomía) o resección endoscópica de tumores pequeños.

 

Además del tratamiento médico, es recomendable seguir una dieta equilibrada y saludable. Asimismo, buscar apoyo psicológico puede ser muy importante para afrontar el impacto emocional que conlleva la enfermedad. Unirse a una asociación de pacientes supone un respaldo adicional durante todo el proceso oncológico. Es muy importante que los pacientes cuiden su bienestar para poder tener una mejor calidad de vida.

Gracias a la técnica mindfulness, Antonio pudo sobrellevar mejor su proceso oncológico.

Tratamiento de la recidiva del cáncer colorrectal

La recidiva se refiere a la reaparición de la enfermedad tras un periodo de remisión clínica.

 

Cuando el cáncer colorrectal reaparece localmente en la pelvis, recurre a una cirugía más compleja para intentar eliminarlo. En algunos casos, se combina con radioterapia durante o después de la cirugía, seguida de quimioterapia. En situaciones donde no se haya utilizado previamente, también se considera la aplicación de radioterapia.

 

Si el cáncer regresa en una parte distante del cuerpo, el tratamiento depende de si se puede extirpar quirúrgicamente. Si es posible, se realiza la cirugía y puede ser seguida por quimioterapia, especialmente si el cáncer se ha propagado al hígado. Si la cirugía no es una opción, se puede recurrir a la quimioterapia y terapias biológicas (inmunoterapia o terapia dirigida), según diversos factores, incluyendo la salud del paciente y los tratamientos previos. Si el tamaño del tumor no disminuye, se pueden probar diferentes combinaciones de medicamentos. Además, se pueden considerar otros tratamientos para aliviar los síntomas a largo plazo, como la radioterapia. Participar en ensayos clínicos ofrece la oportunidad de recibir tratamientos más recientes, no utilizados previamente.

El ensayo clínico: una oportunidad para recibir nuevos tratamientos para el cáncer colorrectal y sus metástasis

Los ensayos clínicos desempeñan un papel crucial en la investigación del cáncer colorrectal al contribuir al conocimiento y a la identificación de nuevos subtipos tumorales. Esto puede conducir al desarrollo de fármacos más precisos y a ajustes en el tratamiento actual según las necesidades de cada paciente.

 

Participar en ensayos clínicos a menudo es la mejor opción terapéutica, ya que pueden impactar significativamente en el tratamiento del cáncer primario, las metástasis e incluso en la prevención de recidivas. Las terapias dirigidas, como los inhibidores de la tirosina quinasa o los anticuerpos monoclonales, han sido estudiadas en un entorno seguro durante la última década para prevenir la propagación del cáncer. Estos tratamientos están diseñados para dirigirse específicamente a proteínas presentes en las células cancerosas, bloqueando su actividad y desencadenando su destrucción. Además de buscar tratamientos más efectivos, se prioriza la reducción de efectos secundarios para los pacientes.

 

Para simplificar la búsqueda de tratamientos en investigación, ponemos a disposición de pacientes, familiares, supervivientes y médicos el buscador de ensayos clínicos MatchTrial©. Gracias a su interfaz fácil de usar y filtros intuitivos, es más sencillo acceder rápidamente a la información sobre estudios, a la par de que nuestro equipo de enfermería estará disponible a través de la plataforma para acompañar a los usuarios durante el proceso de búsqueda de un estudio.

Nuevos tratamientos para el cáncer colorrectal en investigación

Las nuevas líneas de investigación buscan identificar y focalizarse específicamente en las células malignas con el fin de crear terapias y procedimientos más seguros y efectivos, reduciendo así los efectos secundarios. Estos nuevos tratamientos para el cáncer colorrectal son particularmente cruciales para casos sin cura, que han agotado las opciones de tratamiento convencional o que son resistentes a las terapias actuales. Algunos ejemplos de nuevas terapias incluyen:

 

  • Combinación de inhibidores de la tirosina quinasa y anticuerpos monoclonales enfocados al receptor HER2, junto con quimioterapia.

 

  • Inhibidores de la tirosina quinasa combinadas con inhibidores de punto de control inmunitario (inmunoterapia).

 

  • Inhibidores del PD-1 en pacientes metastásicos que presentan dMMR.

 

  • Nuevas quimioterapias diseñadas para mejorar la eficacia y seguridad de fármacos quimioterápicos actuales.

 

  • Anticuerpos conjugados dirigidos a inhibidor los receptores de proteínas CTLA-4 y PD-1.

 

  • Combinación de anticuerpos monoclonales dirigidos a la proteína CD47 y bloqueadores del crecimiento de nuevos vasos sanguíneos (de los cuales dependen las células cancerosas para crecer y funcionar), junto con quimioterapia.

 

  • Vacunas contra el cáncer que usan ARN mensajero para ayudar a los linfocitos T del paciente a combatir las células cancerosas.

 

  • Inhibidores de la enzima Porcupine para cánceres con anomalías genéticas RNF43/RSPO y que podría hacer al tumor sensible a los inhibidores anti-PD1/PD-L1, como es el nivolumab.

Ensayos clínicos que buscan mejorar el actual tratamiento para el cáncer colorrectal

Los ensayos clínicos también tienen como objetivo mejorar la eficacia de los tratamientos del cáncer colorrectal. Esto se logra combinando distintos fármacos para mejorar la calidad y esperanza de vida de los pacientes. Por ejemplo, combinando dos terapias dirigidas para pacientes con mutación V600E en BRAF, en lugar de administrar terapia dirigida con quimioterapia.

 

Otra manera de llevar a cabo este tipo de estudios es probar la eficacia de fármacos inicialmente destinados para ciertas etapas del cáncer en otras circunstancias. Por ejemplo, determinar si un plan terapéutico basado en quimioterapia neoadyuvante, cirugía y quimioterapia adyuvante, incrementa la supervivencia libre de enfermedad y la supervivencia global a 2 y 5 años, comparado con la terapia estándar, basada en cirugía seguida de quimioterapia adyuvante.

Ensayos clínicos que buscan tu mejor tratamiento para el cáncer colorrectal

Existen ensayos clínicos que no se centran en la comparación entre medicamentos, sino en adaptar el tratamiento de manera específica para cada paciente. Así como las personas son únicas, cada tipo de cáncer y metástasis también lo son. Por este motivo, aunque los tratamientos convencionales se utilizan porque suelen ser efectivos para la mayoría de los pacientes, la personalización del tratamiento puede aumentar la supervivencia y mejorar la calidad de vida.

Historias reales de pacientes y supervivientes de cáncer colorrectal

Leer las historias de personas reales que han pasado por situaciones similares no solo proporciona una comprensión más profunda de la enfermedad desde una perspectiva personal, sino que también ofrece un respiro temporal a la sensación de aislamiento. Cada testimonial de supervivencia es único, pero todos comparten un elemento común: el deseo de seguir adelante.

Conoce las historias de Almudena, Francisco y Pedro.

Referencias

American Cancer Society, 2023: Tratamiento contra el cáncer colorrectal

National Cancer Institute, 2022: Tratamiento del cáncer de colon, Tratamiento del cáncer de recto

American Society of Clinical Oncology, 2022: Cáncer colorrectal: Tipos de tratamiento

Sociedad Española de Oncología Médica, 2022: Cáncer de colon y recto

Servicio Andaluz de Salud, Hospital Universitario Reina Sofía, 2020. Protocolo cáncer de recto

European Society for Medical Oncology, 2016: ¿Qué es el cancer colorrectal?

Amplía la información sobre los ensayos clínicos

Accede a tratamientos innovadores a través de nuestro buscador de ensayos clínicos oncológicos